La representación política de las mujeres ha sido históricamente baja en América Latina. Esto ha cambiado en las últimas décadas, al menos a nivel del Poder Ejecutivo nacional, ya que es la primera vez en la historia que al menos diez mujeres han ejercido como presidentas y/o primeras ministras. Desde 1978, las mujeres que han llevado a cabo una campaña electoral presidencial y la han ganado incluyen a Dame Mary Eugenia Charles en Dominica (1980-1995), Violeta Chamorro en Nicaragua (1990-1997), Janet Rosemberg Jagan como Presidenta de Guyana (1997-1999) y también como Primera Ministra (1997), Mireya Moscoso Rodríguez en Panamá (1999-2004), Michelle Bachelet en Chile (2006-2010, reelegida en 2014), Cristina Fernández en Argentina (2007-2011 y 2011-2015), Laura Chinchilla en Costa Rica (2010-2014) y Dilma Roussef en Brasil (2011-2014, reelegida en 2015), Portia Simpson Miller en Jamaica (2012-2016). Más recientemente, en 2018, Paula-Mae Weeks se convirtió en Primer Ministra de Trinidad y Tobago, que ya había sido gobernada por Kamla Persad-Bissessar entre 2010 y 2015.

Hay muchas otras mujeres que han participado en la contienda presidencial y perdieron como Rosario Ibarra de Piedra (1982, 1988), Cecilia Soto (1994), Josefina Vázquez Mota (2012) en México, Noemí Sanín (1998, 2002 y 2010) y Ingrid Betancourt (2002) en Colombia, Elisa Carrió en Argentina (2003, 2007, 2011), Blanca Ovelar de Duarte en Paraguay (2008), Xiomara de Zelaya en Honduras (2013), Evelyn Matthei (2013) y Beatriz Sánchez en Chile (2017), Marina Silva en Brasil (2010, 2014), Keiko Fujimori (2011 y 2016) y Verónika Mendoza (2016) en Perú, Cynthia Viteri (2017) en Ecuador y Stéphanie Campos en Costa Rica (2018), por nombrar algunas.

En el nivel legislativo nacional, es donde el impacto de las más de 37 reformas electorales en materia de género realizadas en los 17 de países de la región (Freidenberg y Lajas García 2017) ha sido más claro. El número de mujeres con escaños se ha incrementado de manera significativa. Los datos son evidentes en ese sentido. El promedio de legisladoras nacionales se triplicó entre 1990 y 2018, pasando de 9% a 28,6% e incluso, en algunos países como Bolivia, Cuba, Nicaragua Costa Rica, México o Argentina eso supone calificar entre los primeros veinte puestos del mundo (IPU).

Si bien aún existen déficits importantes respecto a otros niveles institucionales como los cargos subnacionales o la designación en los gabinetes ministeriales, la política latinoamericana ha experimentado un proceso de incorporación de la mujer en los altos cargos de toma de decisiones sin precedentes, si se la compara con otros contextos mundiales y con otros momentos de la historia de la región. ¿Qué es lo que ha ocurrido en las últimas cuatro décadas para que mejoraran los niveles de representación de las mujeres en los cargos de elección popular en la región? ¿Qué medidas institucionales se han implementado para cambiar una situación de desigualdad que limita el desarrollo de la democracia?

La principal respuesta institucional hacia la desigualdad de género ha sido la realización de reformas políticas que buscaban mejorar las condiciones de acceso a puestos de representación popular a nivel nacional. Esto supuso la introducción de mecanismos de acción afirmativa (leyes de cuota de género) y también la inclusión de principios constitucionales y/o legales como la paridad de género que, junto a sistemas electorales favorables al género, han mejorado los niveles de representación femenina en la región (Archenti 2014: 306). Si bien no es la única herramienta que puede emplearse para mejorar la representación, la investigación comparada da cuenta de la influencia que las leyes de cuota y/o el principio de paridad de género ha tenido sobre la composición de los legislativos.

Desde 1991, se han realizado 37 cambios en 17 países para establecer algún tipo de medida (Freidenberg y Lajas García 2017), incrementando progresivamente los porcentajes de exigencia en las candidaturas, fortaleciendo y perfeccionando los elementos incluidos en la cuota (nivel de sanción, mandato de posición, principio de competitividad, entre otros) e incluso llegando a adoptar la paridad  vertical para la conformación de las listas legislativas plurinominales (como ha ocurrido en Bolivia, México, Costa Rica, Ecuador, Nicaragua, Honduras y Argentina) y la paridad horizontal en las candidaturas uninominales (México y Costa Rica). El monitoreo constante y la presión sobre la implementación de las reformas, tanto desde la academia, la sociedad civil, los organismos intergubernamentales o la cooperación internacional, ha permitido ir perfeccionando los instrumentos institucionales para mejorar la representación política.

A pesar de ello, las mujeres aún enfrentan dificultades al momento de acceder a un cargo de representación política y existen brechas significativas entre lo que las normas exigen y el resultado real de la representación (Došek et al. 2017). Existen distancias aún entre la representación descriptiva y la representación sustantiva. Es más, en la actualidad, sólo ocho países superan la “masa crítica” (Dahlerup 1993) de legisladoras nacionales (Bolivia, Cuba, Nicaragua, Costa Rica, México, Argentina, Ecuador, El Salvador). Esto significa que alcanzar al menos esa masa crítica, un 30 por ciento de representación de mujeres, supone un elemento positivo en la evaluación de la representación descriptiva, a pesar de que aún hay brechas entre la cuota formal y la representación efectiva en algunos países de la región (Došek et al. 2017).

La ausencia de leyes de cuotas y/o la existencia de un sistema electoral poco sensible en materia de género, junto a otros elementos no institucionales como la brecha laboral, los estereotipos de género, los “techos de billetes” (Muñoz Pogossian y Freidenberg 2018; Pomares 2014) o el acoso y la violencia política, funcionan como barreras importantes en el acceso a la representación política en varios países de la región. La presencia de actores con capacidad de veto con valores progresistas (como jueces electorales, activistas de derechos humanos, periodistas, académicos y/o colectivos de mujeres) que monitorean la implementación de las leyes, que luchan contra los obstáculos y barreras institucionales y no institucionales que dificultan el uso de estas medidas y que trabajan por la armonización de las normas constitucionales en el marco del Estado de Derecho (CIM 2013) facilitan la efectividad de las medidas de acción afirmativa y/o de la paridad de género.

En este Proyecto de Reformas Políticas en América Latina se ponen a disposición recursos de investigación y materiales didácticos para contribuir al debate plural y crítico que mejore las condiciones de representación de las mujeres en la región.

Referencias

Archenti, Nélida. “El proceso hacia la paridad en América Latina. Argentina y Costa Rica, experiencias comparadas”. Revista Derecho Electoral, 2014, Nº 17: 304-332.

Comisión Interamericana de las Mujeres. La ciudadanía de las mujeres en las democracias de las Américas. Washington, D.C., Organización de los Estados Americanos, 2013.

Dahlerup, Drude. “De una pequeña a una gran minoría: Una teoría de la “masa crítica” aplicada al caso de las mujeres en la política escandinavaDebate feminista. Revista Mexicana,1993, Nº 8: 165-206.

Došek, Tomáš, Flavia Freidenberg, Mariana Caminotti y Betilde Muñoz Pogossian. Eds. Women, Politics and Democracy in Latin America. New York: Palgrave McMillian, 2017.

Freidenberg, Flavia y Sara Lajas García. ¡Leyes vs. Techos! Evaluando las reformas electorales orientadas a la representación política de las mujeres en América Latina. México: Instituto de Investigaciones Jurídicas, Universidad Nacional Autónoma de México, Documento de Trabajo, Nº 196, junio de 2017.

Htun, Mala y Jennifer Piscopo. Women in politics and policy in Latin America and the Caribbean. Conflict Prevention and Peace Forum CPPF Working Papers on Women in Politics, 2014, Nº 2.

Muñoz Pogossian, Betilde y Flavia Freidenberg. “Money, Gender and Politics in Latin America: How do female candidates find money?” Blog Panoramas, 24 de enero de 2018.

Pomares, Julia. “Un “techo de billetes” entre las mujeres y la políticaLa Nación, 8 de junio de 2014.


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image70Porcentaje Promedio de Cuotas de Género en América Latina
image70Número de Reformas en Leyes de Cuota por País
image70% Exigidos por las Cuotas de Género