Oswaldo E. Amaral 4Profesor e Investigador

Centro de Estudos de Opinião Pública
Universidade Estadual de Campinas, Brasil
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La representacióes y retos persistentes

En América Latina, la participación política de las mujeres y su acceso a los cargos de elección popular ha transformado los Congresos, sus agendas y su organización interna (Htun y Piscopo 2014, Archenti 2011, Etxeberria 2011, Rodríguez Gustá 2011). Con distintos ritmos —y no sin tensiones— “la recuperación de la democracia, los procesos de paz, las Asambleas Constituyentes, las reformas al modelo económico fueron oportunidades para el avance de los derechos de las mujeres” (CEPAL 2014: 16).

El promedio de legisladoras nacionales pasó de 9% a 25% entre 1990 y 2014, un periodo en el cual prácticamente todos los Estados adoptaron leyes de cuota de género o paridad. Como fruto de esta tendencia regional, entre los primeros veinte puestos del ranking internacional de Mujeres en el Parlamento se encuentran seis países latinoamericanos[i]. En la actualidad, Bolivia tiene la segunda Cámara Legislativa con mayor porcentaje de mujeres del mundo (53%) –solo detrás de Rwanda; en Nicaragua y Ecuador las mujeres ocupan un 42% de las bancas nacionales, y en Argentina y México, la proporción de diputadas se acerca al 40% (Gráfico Nº 1).has de las primeras leyes de cuota tuvieron debilidades en su formulación que se pusieron de manifiesto durante su implementación.

Otras reacciones partidarias consistieron en proponer interpretaciones minimalistas y burocráticas (Borner, Caminotti, Marx y Rodríguez Gustá 2009) a la hora de confeccionar sus listas de candidatos, nominando estrictamente las cantidades mínimas de candidatas requeridas o relegándolas a los distritos difíciles de conseguir (Freidenberg y Caminotti 2014). En estas situaciones, las cuotas mínimas funcionaron como techos para las mujeres. En otros casos, las resistencias partidarias se expresaron en incumplimientos de la legislación (especialmente de los mandatos de posición y de los mecanismos de alternancia en las listas) y, en el extremo, mediante prácticas abiertamente discriminatorias, de acoso y violencia política como un efecto no esperado de las cuotas de género (Cerva 2014)[i].

En este juego de poder entre mujeres.

Referencias

Archenti, Nélida. 2011. La paridad política en América Latina y el Caribe. Percepciones y opiniones de los líderes de la región. Serie Mujer y Desarrollo 108, CEPAL, División de Asuntos de Género, Santiago de Chile.

Notas

[i] El caso conocido como “las Juanitas” en México es un ejemplo. En 2009, ocho mujeres electas para la Cámara de Diputados pidieron licencia para dejar la banca a sus suplentes hombres. Este suceso motivó que un grupo de mujeres interpusiera una demanda ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) para obligar a los partidos a cumplir con la ley (Freidenberg y Caminotti 2014). El Tribunal sentenció que la fórmula completa de las candidaturas (propietarias y suplentes) debía integrarse por mujeres y que el método de selección de candidatos no exceptuaría a los partidos del cumplimiento de la cuota de género.